¿Quieres algo? Si verdaderamente lo deseas, puedes tenerlo. Solo tienes que pagar el precio.

En serio.

Puedes aprender, tener, o ser lo que quieras ser si estás realmente dispuesto a pagar el precio.

Puedes llegar a ser millonario, en un periodo de tiempo no muy extenso.

Puedes ser un experto, un referente, en cualquier tema.

Puedes ser un propietario exitoso de tu propio negocio.

Podrías tener una profunda comprensión espiritual.

Podrías competir profesionalmente en triatlones.

Puedes desarrollar empatía y carisma, y ser una persona amorosa.

Puedes tener relaciones hermosas y significativas con tu pareja, compañeros de trabajo, mentores y otras personas que te inspiran.

Puedes llegar a ser la persona que en tu interior bien sabes que puedes llegar a ser.

Puedes vivir la vida que crees que estás destinado a vivir.

Pero tienes que pagar el precio.

Tienes que tomar ya una decisión. Si intentas estar en todos lados, no llegarás a ninguna parte. Si intentas ser todo, no serás nadie.

Tienes que elegir lo que quieres hacer y quién quieres ser.

Tienes que dejar las tantas cosas triviales por las pocas y esenciales.

Tienes que renunciar a las buenas opciones por las pocas y mejores.

Tienes que gestionar tu mente y tu tiempo.

No puedes continuar justificándote. No más excusas para dejar de perseguir tus sueños.

Realmente tienes que desearlo. Porque, una vez que lo hagas, nada será capaz de detenerte.

Tienes que dejar de lado tus malos hábitos.

Tienes que reorganizar tus prioridades.

Tienes que decir “No” con mayor frecuencia.

Tienes que poner primero, las cosas que son primero, en cada uno de tus días.

Tienes que pagar el precio.

Si estás dispuesto a pagar el precio, puedes tener absolutamente todo lo que deseas.

Pero, tienes que sentirte lo suficientemente incómodo con tu situación actual.

Deja de usar Facebook innecesariamente. Deja de consumir y gastar tu tiempo.

Céntrate en aprender y crear, en vez de estar entretenido y distraído.

De seguro que hay muchas actividades que repites a diario y que puedes descartar.

Necesitas alejar estas actividades de tu vida. Déjalas en el pasado, y llena tu futuro con actividades que te llevarán al lugar que realmente deseas alcanzar.

Cuando tienes 5 minutos extra, ¿qué haces? ¿buscas entretenimiento y distracción? ¿o pagas el precio?

Cuando suena tu alarma por la mañana, ¿simplemente lo apagas? ¿o pagas el precio?

Cuando sabes que debes estar creando algo, ¿te distraes o pagas el precio?

Cuando estás con tus seres queridos, ¿estás distraído con el móvil o pagas el precio?

¿Has tomado una decisión y piensas ir con todo? ¿o solo estás fingiendo?

¿Realmente lo deseas, o es que no estás seguro?

¿Te desplazas dando un paso en 20 direcciones o 20 pasos en una dirección?

¿Cuántas horas has gastado hoy? ¿Cuántas horas has pagado el precio?

¿Qué es lo que realmente deseas?

¿Estás dispuesto a pagar el precio?

Nada en esta vida es gratis, especialmente tu tiempo.

Todo tiene un costo. Y cuando este costo es tu tiempo, entonces resulta pesado. No podrás recuperar siquiera un segundo de todo el tiempo perdido.

Puedes vivir tu vida con propósito. Puedes gastar tu tiempo en cosas que valoras.

Puedes ser quien quieres llegar a ser. Puedes progresar constantemente, incluso si ya has conseguido el éxito en uno de tus objetivos.

Pero el precio debe ser pagado.

No puedes evitarlo.

Aquello que deseas, está disponible por si realmente lo quieres. Pero debes elegirlo.


Llamado a la acción

Si realmente quieres lograr aquello que tanto dices desear: toma acción ahora mismo. Pero por favor, no lo olvides al día siguiente (o incluso, horas más tardes).

¿Deseas ver o compartir este mensaje en formato de vídeo?

Adelante.


Este artículo ha sido traducido y ligeramente adaptado a partir de su versión original en inglés.

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